Jueves, 07 Septiembre 2017 00:00

Jesús Magaña (1934-2015); cambió todo por la noche

En el marco de FotoMéxico, La Galería José María Velasco abrirá este sábado una exposición-homenaje al “Fotógrafo favorito de las Vedettes” 

 

FUENTES:EXCELSIOR ONLINE

CIUDAD DE MÉXICO.

Era 1971, el fotógrafo Jesús Magaña (1934-2015) había conocido la gloria y la fama, pero un problema de salud lo obligaba a hacer un alto. “Mi padre nos dijo: ‘me ofrecen trabajo, dicen que quieren esto’, aventó las imágenes y se puso a llorar”, recuerda su hijo David. Magaña había sido durante más de una década el retratista más célebre y solicitado por las estrellas, el que había lanzado a la fama a decenas de artistas, el que sabía encontrarles el mejor perfil y había forjado un estilo propio. Pero ahora, la necesidad lo orillaba a cambiar el estudio por la noche.

Él tiene un primer alto en el 71 a raíz de una enfermedad vascular cerebral que lo dejó inmovilizado medio cuerpo, no podía trabajar y empieza a toma fotos de vedettes y se hizo famoso como fotógrafo de la noche, de vedettes, pero no era cierto, mi papá tenía un registro muy amplio, más amplio. Lamentablemente, por necesidad, para mantener una familia, tuvo que irse a refugiar a ello aun cuando no estaba tan de acuerdo”, dice su hijo mayor.

Cuatro años antes, Magaña había sido fotógrafo exclusivo de Procinemex, la oficina cinematográfica oficial de la época, “pero automáticamente, al verlo mal, lo corrieron, simplemente lo liquidaron y adiós”. El tapatío, que había llegado a la Ciudad de México en 1951, debió dejar de trabajar dos años hasta que le volvieron a llamar de la revista Bravo, que editaba René Eclaire: “Recuerdo perfectamente ese momento. Eclaire le dice: ‘quiero esto’. Él le contestó: ‘oiga, pero yo tengo mi estilo’; ‘no, yo quiero esto’, y le dio varios recortes de revistas Hustler y otras más”.

Desde entonces y hasta su reciente revaloración, Jesús Magaña ha sido el fotógrafo de la noche, de las vedettes. Pero una nueva exposición en la Galería José María Velasco muestra un rostro diferente de Magaña: una selección de cerca de 80 imágenes, a color y poco conocidas con respecto a su mayor producción en blanco y negro, perfilan a un fotógrafo con un estilo propio bien definido, capaz de trazar una estética donde el deseo y la ensoñación se cumplen, donde es igualmente bella la mujer rubia y la morena, el cuerpo del hombre y la mujer.

Él quería captar lo mexicano, la belleza de la mujer mexicana, del hombre mexicano, el contexto, los peinados, los detalles. En una casa buscaba un lugar especial, siempre buscaba un detalle que transportara a la gente al lugar al ver la foto. Para mi padre una mujer mexicana era tan bella como una mujer extranjera”, dice David Magaña.

La exposición Jesús Magaña a color. Zapatero ¡a tus cámaras! agrega una lectura antropológica de lo que significaron las imágenes del fotógrafo para el imaginario colectivo: los valores aspiracionales de toda una época en la sociedad mexicana.

Mi papá siempre fue consciente de que fue un fotógrafo muy popular, surgido del pueblo, quería imponerse en el colectivo”. Y lo logró. Frente a su lente posaron todas las estrellas del momento, incluidas en la exposición: Héctor Bonilla, Gina Romand, Claudia Islas, Meche Carreño, Tongolele, María Félix, Dolores del Río, Jorge Rivero, Octavio Galindo, Sasha Montenegro, Fanny Cano, Ana Bertha Lepe, Daniela Rosen, Noelia Noel, El Santo y Blue Demon.

DE OFICIO ZAPATERO

Jesús Magaña llegó a la fotografía gracias a un amigo bolero que era aficionado a las estrellas que rondaban el Teatro Blanquita. Había llegado de Guadalajara y comenzó a vivir en la zona de Tepito. “Era zapatero, pero no remendón, sino que diseñaba calzado para mujer que luego vendía en el mercado de Granaditas y en las tiendas del Centro; era su rumbo, lo que él conocía”. También se interesó por estudiar algo de dibujo, pero fundamentalmente fue empírico; sus primeras imágenes como aficionado las hizo en el Teatro de los Insurgentes, cuando Mario Moreno Cantinflas presentaba la obra Yo Colón.

“De ahí se empezó a meter a otros teatros, al Blanquita en los camerinos, pero dijo ‘no, no quiero tomar en camerinos y entre bastidores, yo quiero tomar fotos en otro lado’” y montó un estudio. Entonces Magaña se convirtió en uno de los fotógrafos más solicitados por las revistas, desde Cine Mundial a Cine Avante, Cinelandia o Show de Estrellas. Su estudio lo montó, gracias al apoyo de su laboratorista Alfonso Yong, cerca de donde ahora expone, en la calle Matamoros 106, interior 1, colonia Morelos. Ahí iban a buscarlo las estrellas.

Magaña, relacionado con productores, directores y gente de la televisión, era además una especie de buscatalentos que se interesaba por descubrir nuevas estrellas. Así, dice su hijo, sucedió con Rebeca Silva e incluso él vio por primera vez a Meche Carreño, cuando aún era prácticamente una niña: “Ella estaba a la vuelta, en (la calle) Peña y Peña, vendía tamales. Mi tía Mica se la presentó, tenía un puesto de periódicos en la esquina y le dijo que se ponía a vender una chavita muy guapa”. Después Meche Carreño pedía que Magaña fuera su fotógrafo en todos lados.

Y así sucedió con muchas estrellas más. “Él lanzó a todas las que eran Rostros de El Heraldo de México. Todos lo buscaban y también veía una chava en la calle y le tomaba fotos. En el tiempo de las vedettes, por ejemplo, llegaba un fotógrafo y decía: ‘me deja hacer un reportaje’; ellas contestaban: ‘no, mi fotógrafo es Magaña’, pero mi padre nunca impuso un veto, una exclusividad, sabía que no se iban a ir con otro”.

Aquella situación y también el carácter de Magaña (su hijo reconoce que era “prepotente y grosero”), así como su actitud de mantenerse lejos de cualquier grupo, le forjaron enemistades. “Fotógrafos como Paulina Lavista lo odiaba a muerte y así muchos fotógrafos que se creían artistas en los sesenta y setenta y que siguen haciendo libros y exposiciones”.

Magaña terminó sus últimos años en asilos, hasta que murió el 30 de marzo, a los 81 años de edad. Parte de su archivo quedó en la Cineteca Nacional (unas cinco mil imágenes), otro tanto está en manos de la familia, quienes están en pláticas para exhibir su trabajo en la propia Cineteca; en la Rejas de Chapultepec y en un museo independiente más; también planean elaborar un libro con sus fotografías.

David Magaña dice que “el temor que tenemos como familia es que el trabajo de Magaña, de mi papá, se convierta en alimento para snobs, hay snobs que no saben, no investigan, dicen que estas son las vedettes, no son vedettes, el snobismo hay que dejarlo atrás, me han buscado chavos, que el MUCA, que las fotos de Magaña. No, queremos que la gente determine si Magaña fue un buen fotógrafo”.

http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2017/09/07/1186722

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